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Unidad de Lesiones pigmentarias

Los lunares son  resultado del acúmulo de las células que le dan color a la piel, llamadas melanocitos, debido a la exposición solar y durante la pubertad y el embarazo, los lunares pueden aumentar de tamaño, número o de pigmentación. Sin embargo, es posible la transformación maligna de estas lesiones, por lo que un control dermatológico está siempre indicado.

Existen un grupo determinado de pacientes que han de controlarse especialmente los lunares, a saber: Las personas de piel clara y ojos claros, los pelirrojos, las personas que se queman con facilidad, los que tienen familiares con cáncer de piel o melanoma, las personas que están mucho tiempo al sol y aquellas que presentan un gran número de lunares. Estas personas tienen que visitar al dermatólogo con frecuencia para revisar su piel.

Por otro lado, los lunares presentes desde el nacimiento, también llamados nevus congénitos de tamaño superior a 10 cms. y los nevus clínicamente atípicos deben de ser revisados por un dermatólogo al menos una vez al año o en caso de que presenten algún cambio clínico.

En nuestro centro, contamos con una unidad de lesiones pigmentarias que nos permite llevar a cabo un seguimiento estrecho de este tipo de pacientes, mediante la utilización de sistemas de dermatoscopia digital.